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Jubilación Digna:
El cultivo y comercialización del aguacate en comunidades indígenas rurales del cantón Cotacachi

La situación de pobreza extrema en la que están inmersos los pobladores de las comunidades rurales de la provincia de Imbabura, en su mayoría Kichwas, les impide acceder a oportunidades y derechos fundamentales. Este proyecto, gracias al convenio de cooperación vigente entre la Fundación Ayni Ecuador y la Asociación KAMBAK, busca crear las condiciones que permitan a parte de esta población la generación de ingresos económicos para el mejoramiento de su calidad de vida, por medio de la siembra, cosecha y comercialización de aguacate guatemalteco (fuerte) y Hass.

Jubilación digna: Por cuestiones biológicas, nuestra capacidad de laborar va disminuyendo a medida que pasan los años. Si no invertimos en nosotros hoy, nuestro futuro es incierto. Por deficiencias en el sistema educativo y de seguridad social, no se cuenta con mecanismos eficaces para garantizar unos ingresos estables para los últimos años de sus vidas. Es imperativo generar ingresos sostenidos para esta población vulnerable, por lo cual este proyecto se enfoca en familias que cuenten con integrantes desde los 30 a los 60 años para garantizarles de manera sostenible recursos económicos hasta para dos generaciones, lo que podemos denominar una jubilación digna.

¿Quiénes tienen mayor compromiso? Los emprendedores, artesanos, prestadores de servicios turísticos, albañiles, personas que se han sacrificado para emprender y apostar por negocios para el mejoramiento de la economía familiar. La pandemia del COVID-19 es un enemigo que ha saboteado los sueños de muchos de estos emprendedores. No obstante, son ellos quienes creen posible poder transformar la matriz productiva del país. Son personas dispuestas a cambiar sus modos de producción acostumbrados, volcándose a la tierra para cultivar esta fruta de alta demanda para el consumo nacional e internacional.

Población Objetivo: La intervención se enfoca en 200 beneficiarios y sus familias pertenecientes a comunidades rurales de la provincia de Imbabura, específicamente de los cantones Cotacachi, Otavalo y Antonio Ante que viven en condición de pobreza como resultado de la crisis económica generada por la emergencia sanitaria del COVID-19. Se requiere por parte de los beneficiarios que posean una parcela de terreno de al menos 400 m2 para poder cultivar 40 árboles de aguacate. El apoyo se distribuye a 25 beneficiarios cada uno en las comunidades de Quitugo, El Cercado, San Pedro, Perafán (Cotacachi), Carabuela y Azama (Otavalo) y Los Ovalos y San Francisco (Antonio Ante).

Objetivo General: Implementar un programa de desarrollo rural para comunidades indígenas con proyección a 10 años, enfocado a 200 beneficiarios y sus familias pertenecientes a las comunidades rurales de Quitugo, El Cercado, San Pedro, Perafán (Cotacachi), Carabuela y Azama (Otavalo) y Los Ovalos y San Francisco (Antonio Ante)., por medio de la siembra de 8000 palos de aguacates guatemalteco y Hass distribuidos en 40 árboles por cada beneficiario, para una producción y comercialización que permita la generación de ingresos económicos que aporten al mejoramiento de su calidad de vida.

Objetivo Específico 1: Identificar y registrar a 200 beneficiarios pertenecientes a las comunidades rurales de Quitugo, El Cercado, San Pedro, Perafán (Cotacachi), Carabuela y Azama (Otavalo), Los Ovalos y San Francisco (Antonio Ante), que están en condición de pobreza producto de la emergencia sanitaria.

Objetivo Específico 2: Adquirir 8000 plantas de aguacate Guatemalteco y Hass y sembrarlas en las parcelas de los

Objetivo Específico 3: Acompañar el proceso de cuidado y crecimiento de las plantas en los aspectos técnico/agrícola y social/comunitario para asegurar el éxito del

Objetivo Específico 4: Implementar un modelo de negocios que sostenga al proyecto en términos de la comercialización continua de la producción.

 

Lógica de intervención: La mitad de los árboles se plantarán de aguacate guatemalteco, el cual es muy apetecido para el mercado interno. La otra mitad de la plantación será de aguacate Hass, el cual se exportará a países donde se paga a muy buen precio (ej. 7 a 10 USD por kilo en Europa) por medio de canales de distribución que ya están habilitados. Las primeras cosechas se empiezan a dar a partir de los tres primeros años de crecimiento del árbol. A partir del quinto año de sembrada, cada planta puede producir hasta mil (1000) aguacates por año en dos cosechas, cada seis meses. Incluso puede producir todo el año si tiene buenos cuidados y abono. Con los cuidados adecuados se puede prolongar la vida de cada árbol de 30 a 50 años. Cada cosecha dejaría al beneficiario un promedio de ingresos superiores a los $8000 al año, ingreso que el permitiría suplir varias de sus necesidades básicas.

Acompañamiento: Para lograr el éxito de la iniciativa se requiere del acompañamiento a los beneficiarios y sus familias en dos frentes: el primero refiere al acompañamiento técnico en el campo agrícola para asegurar la producción en óptimas condiciones con respeto a los cuidados con agua, abono, poda de las plantas y fumigaciones. Se debe realizar la aplicación del abono de manera trimestral con una mezcla orgánica (40%) y química (60%) para asegurar el crecimiento sano del árbol. Del mismo modo, el acceso a agua de manera permanente es importante para el florecimiento de cada árbol. El acompañamiento es necesario para garantizar que estas tareas se lleven a cabo correctamente.

El segundo frente se relaciona directamente con el fortalecimiento organizativo de los productores por medio de la creación de la Cooperativa de Producción Frutícola Ayni, encaminada a canalizar la producción para su distribución y comercialización asegurando la generación de ingresos articulando a los actores para que con la experiencia y tras el paso del tiempo asuman el control de la organización en beneficio de sus miembros. Desde este ente se dará el seguimiento correspondiente para que los productores cumplan con los parámetros de cuidado que resulten en frutos de calidad que puedan ser comercializados a nivel local y con miras a la exportación.


«Nosotros somos como los granos de quinua si estamos solos, el viento lleva lejos. Pero si estamos unidos en un costal, nada hace el viento. Bamboleará, pero no nos hará caer».

Dolores Cacuango

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